Por Carles Porcel
Este artículo está dirigido a las personas que se han formado en PNL y a cualquier persona que esté planteándose formarse en PNL. La idea de hacerlo me surgió hablando con antiguos participantes de mi Practicante en PNL, al ofrecerles actualizarse en la formación del Practicante y Máster en PNL con modelos DBM. Cuando les comentaba la diferencia que había entre impartir los cursos como lo hacía antes y ahora que incluyo modelos DBM, me di cuenta de dos cosas.
La primera es que pensaban que el DBM era un nombre diferente para la PNL de siempre. Y la segunda, es que pensaban que ahora los cursos eran diferentes, pero no sabían bien de qué manera eran diferentes y qué interesantes beneficios reportaba el “repetirlos”.
Antes de continuar, una breve presentación del DBM. EL DBM® (Developmental Behavioural Modelling® o Modelado Conductual Desarrollativo) es una metodología que está desarrollando John McWhirter desde los 80. John McWhirter fue ayudante de Richard Bandler (cocreador de la PNL) durante años. John dice de su experiencia de aprendizaje con Bandler: “Mis experiencias de formación en PNL fueron tanto emocionantes como decepcionantes. Lo emocionante venía de la formación de habilidades. La decepción fue la falta de una metodología de modelado. Como cocinero, quiero aprovechar al máximo los ingredientes, de modo que necesitaba habilidades para cocinar y principios de cocinar, no meras recetas” (De su artículo Remodelar la PNL: "modelos y modelado"). Si nos fijamos en la historia de la PNL, empezó siendo un proyecto de modelar la excelencia humana y está acabando como una colección de técnicas y patrones eficaces. John McWhirter recupera la filosofía del modelado, remodelando la PNL y desarrollando modelos formales para poder llevar a cabo un modelado formal, para que otras personas lo puedan aprender.
Como hablo a veces del DBM y otras de los modelos DBM, una distinción. El DBM es la metodología que está creando John McWhirter, es el sistema holístico en su conjunto y los modelos DBM, son una parte y fruto de esa metodología. No son técnicas, como en la PNL, sino mapas que nos ayudan a entender y operar en el mundo de una forma útil.
Para los participantes en mis cursos que realizaron anteriormente formación de PNL clásica, cuando participan en un curso de PNL con modelos DBM (por ejemplo el Practicante o Máster), les resulta interesante y curioso aprender los patrones tradicionales con los modelos DBM. Ya que, además de afinar el uso de la técnica, desarrollan una comprensión de cómo funciona y porque funciona (o no). Con lo cual no sólo aprenden una lista de instrucciones, sino que aprenden a conocer cada elemento qué papel juega, cómo se conecta con otros y qué principios hay para hacerlo de una manera y no de otra. El resultado suele ser un enriquecimiento de la comprensión del participante que mejora el conocimiento de cuándo y cómo aplicar la técnica y no sólo un seguir mecánico de pasos que nos pueden llevar a un resultado.
A continuación planteo algunas de las cuestiones y ventajas que pretendo ilustrar para aquellas personas que tienen inquietudes de ir más allá de lo conocido.
Un modelo principal en DBM es Investigar-Saber-Hacer. Necesitamos investigar para crear un conocimiento fiable a partir del cual actuar útilmente. Ahora bien, necesitamos aprender qué, cómo y porqué investigar, contar con herramientas conceptuales apropiadas para la investigación, conectadas a la experiencia.
Algo que aprecian los alumnos de mis cursos con modelos DBM es el aprender a investigar a fondo. Esto es acorde con aquello que decía Bandler de que él investigaba el 95% del tiempo e intervenía el 5%.
Ahora bien, la mayoría de las personas preferimos la seguridad e ir “directamente” al saber y/o que nos lo den “hecho” y ponernos a actuar inmediatamente, sin cuestionarnos si es lo más apropiado para el caso. Por eso suelen tener más éxito las disciplinas de saber que dan el conocimiento “precocinado” y “predigerido”, las recetas sencillas.
Cuando en DBM ponemos el énfasis en la investigación, para muchas personas supone habitualmente un desafío: tienes que enfrentarte con la incertidumbre. Y navegar por el no-sé, generalmente produce sensaciones de incomodidad y de inseguridad. Pero eso es lo que ocurre a corto plazo. Más allá del corto plazo, la ventaja de aprender a investigar con detenimiento es que te aseguras un mapa del territorio más detallado, de cómo está funcionando algo, etc.
¿Por qué tanto énfasis en la investigación? Vamos a ver los beneficios con un ejemplo. En una importante empresa suministradora de agua potable, empezó a llegar al director general informes de quejas de los usuarios cuando iban a pagar sus recibos por ventanilla; tardaban una hora y más. Llegado a un punto crítico éste dio la orden al directivo responsable, para que resolviese el problema rápidamente. Pero el directivo que tenía que resolver el asunto, no sabía ni cómo ni porqué se producían esas esperas tan largas. Podía haber tomado una “solución fácil” aunque costosa, como poner dos empleados más, con el incremento de gastos que supone. En cambio pidió tiempo para averiguar cómo se producían esas colas tan largas. Para ello puso a un observador en el lugar de los hechos para detectar de qué manera se producía la cola.
El resultado de la investigación fue sorprendente. Las colas se iniciaban a partir de las 10 de la mañana cuando el primer turno de los empleados se iban a desayunar. Cuando volvía el primer turno la espera se había hecho de una media hora. Entonces el segundo turno de trabajadores se iba a desayunar. Cuando volvían ya tenían una hora de espera y esa hora se mantenía a lo largo de la mañana por otras razones. A partir de la información obtenida, se pudo diseñar una buena solución “tan solo” reestructurando el horario del desayuno de los empleados, llegando a una media de espera de 5 minutos. Pero se pudo hacer así de sencillo y elegante porque se disponía de una información de calidad fruto de una investigación de calidad.
¿Qué se evitó con esta manera de proceder? Cargar de costes extras e innecesarios dicho servicio. ¿Qué se ganó? Mantener la misma infraestructura, usando los recursos disponibles de forma creativa e inteligente.
Uno de los conceptos que más me llamó la atención de John McWhirter al principio fue uno paralelo al de las condiciones de buena formulación de objetivos: las condiciones de buena formulación de problemas. Con frecuencia nos preguntamos cómo solucionar algo, pero no nos aseguramos de qué es lo que soluciona y qué no soluciona esa solución. Averiguar qué problema queremos resolver es un asunto fundamental para afinar nuestra conducta en el mundo y asegurarnos que lo que nos proponemos vale la pena.
Desde que utilizo modelos DBM en mis cursos, los participantes suelen utilizar muchas expresiones del tipo: “Me doy cuenta de...”, “Cuando atiendo a... ”, etc. y yo suelo hacer la broma de que parece un curso de Gestalt.
El disponer de un modelo de DBM conectado con la experiencia subjetiva, hace posible poder utilizar ese modelo concientemente, con un propósito y razón.
Ya no sólo buscamos el cambio, buscamos cómo funcionamos internamente para producir una amplia gama de tipos de cambio.
Además en mis cursos con modelos DBM, incluyo una revisión continua de lo que se hace, cómo se hace y porque se hace. Con ello los participantes suelen desarrollar una conciencia de que los ejercicios tienen una estructura comprensible y asimilable, aunque puedan parecer caóticos en ocasiones, dejando atrás conceptos como que se ha producido “magia” o el cambio ha sido “automático”. Enfatizo el cómo procesamos internamente, y cómo los cambios son fruto de un remodelado del proceso. Por eso insistimos tanto en saber el qué, cómo y porqué de los procesos.
¿Qué motiva tanto interés en desarrollar la comprensión conciente? Dos ejemplos.
Era la etapa de transición de hacer terapia con PNL a utilizar modelos DBM. Vino una mujer a terapia, con unos síntomas graves. Como yo no sabía de la importancia de que las personas tuviesen una comprensión de cómo y porqué estábamos trabajando de la manera que lo hacíamos, me preocupaba más de ayudar a la persona a cambiar, y mucho menos a que la clienta supiese porqué estaba mejorando. Después de una época larga en la que la mejora se mantuvo, volvió al patrón limitante antiguo. Cuando volvió a mi consulta, pensé que seria fácil ayudarle a mejorar. Le recordé lo que habíamos estado haciendo, pero ella no tenía conciencia de lo que ella hizo; su idea es que yo había hecho todo el trabajo y venía a que yo le hiciese de nuevo lo que le hice. Su ella hubiese tenido una comprensión conciente de lo que hicimos, especialmente de cómo ella hizo el cambio, hubiese sido muy fácil activar de nuevo el proceso que puso en marcha al principio. O incluso no hubiese tenido la recaída, porque ella se hubiese implicado en su propio proceso de cambio y probablemente lo hubiese mantenido porque conocía cómo hacerlo concientemente y se hubiese empoderado al percibir que ella estaba dirigiendo su propio proceso de superación personal.
El otro ejemplo tiene que ver con el coaching. Cuando planteo las sesiones de coaching, no sólo me planteo ayudar a la persona a mejorar en el terreno que desea. Además busco que la persona tenga conciencia de cómo estamos haciendo para mejorar. Con ello conseguimos que la persona sepa más de su funcionamiento y por lo tanto sea más autónomo para potenciar su desarrollo. Por ejemplo, una de las herramientas que uso en mis sesiones de coaching son las preguntas dirigidas. No sólo nos fijamos en que una pregunta determinada potencia una habilidad de mi cliente. Evaluamos cómo y porqué lo potencia. De esta manera aprendemos, coach y cliente, más detalles concientes de los efectos de esa pregunta, lo que nos permite afinar mucho más y mejorar la precisión de las preguntas y por tanto del desempeño excelente del cliente. En último término, prestando atención al proceso, el cliente aprende de sí mismo a potenciarse.
Una tendencia de nuestra cultura es fijar el conocimiento como algo concluido. Eso choca con el continuo desarrollo del saber humano y con la manera que tiene John McWhirter de entender el DBM y en general el saber y la experiencia humana.
Los formadores que impartimos cursos con modelos DBM y metodología DBM, incluimos en nuestras tarifas el concepto de “actualización” (upgrade en inglés, que tiene la connotación de mejora, que en castellano no tiene). Ofrecemos descuentos para que la persona que se formó en PNL, pueda volver ha hacer ese curso de formación (Practitioner o Máster) con modelos DBM a un precio muy reducido. La mayoría de la gente le llama “repetirlo”. Pero lo bueno del asunto, es que cuando trabajamos con DBM, no “repetimos” cursos. Y no por el hecho de que diferentes grupos de personas, crean diferentes dinámicas entre los participantes.
Aunque mantenemos una cierta estabilidad en el programa de contenidos, esas técnicas y patrones los podemos plantear de formas muy diferentes a otros años, entre otras razones, para poner a disposición de nuestros participantes los nuevos desarrollos que aprendemos con John McWhirter en nuestra continua formación con él. Y como él continuamente está investigando nuevos modelos y depurando los anteriores, los formadores ponemos a disposición de nuestros alumnos los últimos avances y desarrollos de John y los nuestros.
Una vez me telefoneó una persona que quería formarse conmigo. Cuando le explicaba el concepto de actualización, se le ocurrió una metáfora. Es como si una vez participado en un curso de formación de PNL, el repetirlo: “Es como si en junio hubiese suspendido y me tuviese que examinar de nuevo en septiembre”.
Con ese comentario me di cuenta de un patrón que seguimos con frecuencia. Cuando haces un curso, se supone que ya lo tienes que “saber todo”. Actuamos un patrón de todo-o-nada, en lugar de procesarlo más analógicamente: qué cosas si sé y hasta qué punto, que otras cosas manejo y hasta qué nivel, etc. Si lo que hemos aprendido lo evaluamos de esta manera, tendrá sentido el “repetir”, o mejor dicho, actualizarse en un curso, por que sabrás que puedes aprender mucho más y aprovecharte de los últimos desarrollos y asentar conceptos.
Para poner una metáfora. Hay libros muy interesantes en nuestra vida, que la primera vez que los leímos nos impactaron mucho. Cuando los leemos por segunda vez, años después, nos pueden sorprender las “cosas nuevas” que estaban ahí, pero que en la primera lectura no percibimos.
Estos sólo son algunos de los asuntos que en mi formación y aplicación de lo que he aprendido con John McWhirter en los últimos ocho años quería compartir contigo para que te hagas una idea de la importancia y beneficios de hacer una formación con modelos DBM.
Porque no es más de lo mismo. Aporta una visión más completa del ser humano. Por ejemplo, algo que estoy aprendiendo con él, es a desarrollar una visión sistémica (holística) realmente amplia de la complejidad del ser humano y del mundo. Y como él dice, “siempre hay más”. Por que el saber humano está en continuo desarrollo. La PNL supuso un avance significativo en la comprensión del ser humano, con el propósito de potenciar efectivamente el desarrollo personal y la comunicación. Pero, desde mi punto de vista, no es desarrollativo conformarnos con lo que hemos recibido.
Seguramente, cuando te formaste en PNL la primera vez, te impactó favorablemente. Ahora tienes la oportunidad de ir más allá y continuar tu desarrollo personal y/o profesional mucho más allá. Desde luego ese es mi deseo.
Y como sabemos muy bien, este articulo (el mapa), no es el territorio (una formación con modelos DBM). Sólo participando en una formación con modelos DBM, podrás conocer en vivo las diferencias significativas que te puede aportar esta nueva filosofía práctica.